Brumas bajas

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El cielo de lajas es una recordación angustiante de mi soledad,

Todos están llorando.

Reflejo tu mirada en una luna macilenta, nublada.

La eternidad cabe en segundos truncados.

¿Conozco el dolor de todos mis vecinos?

Somos todos distintos. Estamos todos tan solos…

Hay un final que niego. Hay desamores en todo lo que amo.

No sé cómo olvidarme de amanecer muriendo, con vos.

Las brumas bajas me pierden. Estoy cansado de no soñarte.

¿Por qué todo está teñido de brumas?

Brumas bajas truculentas que me confunden.

Busco alguien que quiera ser mi amigo.

Todo es falso, se derrumba; no sé quiénes son mis vecinos.

La gente habla sola porque no tiene quién la escuche; yo soy sordomudo.

Balada para Ly-Lo

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And so, all the night-tide, I lie down by the side

Of my darling — my darling — my life and my bride,

In the sepuchre there by the sea,

In her tomb by the sounding sea.

Annabel Lee, E. Allan Poe.

Ella era la culminación

Del círculo (el anillo),

Vestida por el cinturón de Orión.

En las fatalidades del pretérito.

¤

Extremadamente frágil

Aun ladina

No sacaba su mirada de mi vista.

Sus brazos cobardes

Abatieron mis alardes.

Sus manos templadas

Entumecieron mis palabras.

Asciende la luna eterna sobre nuestras almas

Y simplemente vuela para envolverme por siempre con sus alas.

¤

Ella es el todo y la nada también.

La hipnosis del noctambulismo que me eriza la piel.

Ella es el frío que me busca quemar.

Es como mi oscuro y dulce hogar.

¤

Nervios

Perversión

Miedos,

Es algo peor.

¤

Pasmado por la ansiedad

Cuando me viene a buscar.

— Ahora o nunca–me dice.

— Es ahora o nunca más…

¤

Mi tristeza pende de un hilo,

La que los ángeles llaman Ly-Lo.

¤

Imposible decir cuando empezó todo.

Una idea fija y demente.

Una atracción violenta.

Como un cosmos latente.

¤

Esculpió su busto sobre mi alma

Para darle la fuerza del terror a mis ganas.

¤

Me reconozco en vilo

Por esa a quien nombré Ly-Lo.

¤

Soy el aprendiz y el maestro.

No hay restricciones

Ni comprobaciones

De lo nuestro.

¤

La necesidad me obliga a autoexistir.

La desprecio por ser ese algo en mí.

¤

Las cosas no tenían que ser así.

Las cosas no tenían que ser así.

Las cosas no tenían que ser así.

Las cosas no tenían que ser así.

Las cosas no tenían que ser así.

Las cosas no tenían que ser así.

Las cosas no tenían que ser así.

Las cosas no tenían que ser así.

¤

Ella es No’Real.

No puede ser verdad.

Ella es No’Real.

No existe de verdad.

Cartas para No Real

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Pasa la vida y el tiempo no se queda quieto

Llevo el silencio y el frío con la soledad,

¿En qué lugar anidaré mis sueños nuevos?

¿Y quién me dará una mano cuando quiera despertar?

Volver a empezar, A. Lerner

 

Me gustaría tener alguna certeza,

Algo sustancial en lo que pensar

Extendido ante el abrigo de los astros

Mirando con fuerza para no mirar.

 

Me siento como una criatura huérfana,

Desamparado grito y te llamo.

Rompiendo la espesura,

Te proclamo.

 

No quiero que te quedes ahí

Envuelta en un paño mortuorio

Ignorante de mis actos, sorda de mi voz;

Sin descifrar mis sueños premonitorios.

 

Quiero que atravieses el paredón de fantasmas

Hechos de vinagre y cal silenciosos

Y que me sientas, cubierto por la sombra congelada

De sentimientos maliciosos.

 

Cada vez es menos tiempo y más distancia

Y no me resigno a buscarte

porque no me resigné a perderte;

Entonces sigo sin encontrarte.

 

La arcilla ciega tampoco me deja verte

Pero sigo acá, en mi pedestal chamuscado,

Transfigurado en un castillo de arena.

Angustiado.

 

Vuelto un manojo de cenizas

Espero alguna señal tuya.

Perderte, ¡Carajo!

Encontrarte, ¡Aleluya!

 

Espero ver algún símbolo

Para volver a entenderte

Para poder comunicarnos,

Para que puedas entenderme.

 

Estoy atrapado por la ascendencia de mi sangre

Enlutado y sin poder avanzar.

Buscame vos entonces,

Entre imágenes que no puedo imaginar.

 

En medio de grotescos árboles ilusorios,

En un bosque desaturado de ensueño.

En esta alucinación, donde cada paso que doy,

Es un lamento sin dueño.

 

Crujen las hojas,

Son tus gemidos quejumbrosos.

El viento gélido despabila

La ausencia del nosotros.

 

Cada batir de alas

Es un reclamo de destierro,

Con una carga melancólica

Que todavía no entiendo.

 

Cada gota de agua

Es un pedazo de tu eternidad,

Es un fragmento de exilio;

Un copo de nieve, una tempestad.

 

Y entre resplandores busco

La luz que supiste encender;

Para que no me pierda entre mis rincones umbríos,

Para que no me vuelva a caer.

 

Los laberintos de este mundo

Poco a poco se funden

(Se derriten, como una vela)

Y todo se confunde.

 

No sé donde estás.

Se mezclan mi vida y tu vida,

Como en la máscara de las pesadillas,

Tu muerte también es la mía.

 

Te pido de rodillas,

Te invoco en nombre de la piedad,

Como un conjuro que me salve

De las enormes garras de la atrocidad.

 

Te veo, lejana, a través del halo

Que se forma en la piedra ensangrentada.

Se refleja tu belleza y tu romance

En mis manos coaguladas.

 

Y no quiero seguir viéndote.

Mientras se desgarran mis salidas

Mientras mi dicha padece, frenética,

Mientras mi cara se agujerea por el óxido carcomida.

 

No tengo ánimos para luchar contra la marea

Que aleja tu cuerpo de mí y lo detiene, desesperadamente.

No tengo consuelo.

Me hundo desenfrenadamente.

 

Los cristales se rompen

A través del talismán.

Los perros aúllan al desfile sombrío,

Presagiando el final.

 

¿Qué separa tus pálpitos de los míos?

No quiero seguir viendo como no estás.

¿Qué es esa cuerda que se rompe cada vez que te extraño?

No puedo seguir viendo como me faltás.

 

La pesadumbre envuelve con su tela

Todos los veintitrés años de mi vida.

La adumbración recae en mí,

Eras el amparo de mi propia lejanía.

 

¿Sigue sepultada la llave de tu felicidad?

Me siento abúlico y en desasosiego.

¿Quién me va a escuchar si no me escuchás?

Y nadie me responde. Y tengo miedo.

 

El pulso de la tinieblas me invade,

Los latidos descarriados me entierran,

Los gusanos roen lentamente

Y mis pulmones se llenan de tierra.

 

Ya no tengo tu ternura, ya no tengo tu compasión;

El ápside culmina de nuevo.

Ya no tengo tu amor, ni tus sonrisas

Y mi llanto abnegado escondo bajo un velo.

 

Sé que en alguna parte no me pudiste borrar

Sé que me odiás, o me amás,

Pero no te olvidaste de mí.

Sé que me recordás.

 

Pero ya es tarde,

Estoy hecho.

El espacio infinito

Es mi último lecho.

 

Derribo la noche/Hermosa y extraña

De una Luna escarlata

Para encontrarte otra vez/Entre tantas palabras

En el resplandor de alguna galaxia

En el brillo de la vía láctea.

 

Lihuén Elías Carreño Reyes

Las pantallas de Fatima

 

Niebla y paisaje. Vago hemisferio

Que marca un lírico planisferio;

Noche de noches y de zafires

Sobre la ruta de los fakires;

 

Luna que azula la lontananza

Con los turquesas de su romanza;

Cielo que empluma los desahelos

Con la quimera de tardos vuelos:

 

En el desierto de locas glorias

Donde se angostan las trayectorias.

Tienden las brumas en los mirajes

Su desabrido guipur de encajes.

 

Luz indecisa de un asteroide

Sobre la negra mancha elipsoide

Y hay un Mar Muerto tras la neblina

Como una gota de tinta china.

El dragon de la lluvia

 

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Hace muchos años

En el reino de la oscuridad

En la torre más alejada

Castigada por el olvido sin piedad

Existió una historia

Que nadie quiere recordar,

Una historia de amor

Indescifrable y singular.

 

Yo era muy joven

Ella lo era más;

Todos nos envidiaban

En el reino de la oscuridad.

Los señores de la noche

No la dejaban en paz

Y los demonios me acosaban

Cuando estaba con ella,

En ese reino de la oscuridad.

 

Fue tanta la envidia que nuestro amor generó

Que la tragedia en nuestro romance se presentó.

Y fue por esa razón, la envidia feroz,

Que los que son invisibles se avecinaron

Y al amor de mi vida de mí apartaron;

Y a otra dimensión se la llevaron.

 

Esa doncella que un día me amó

Hoy yace fría y eterna

En una tumba de piedra,

Sin vida en sus labios ni en su corazón.

La noche en que los invisibles su punto más débil atacaron

Ella sucumbió y por eso la mataron,

Y (Cómo las bestias conscientes que eran)

En una sepultura la enterraron.

 

Pero el amor que yo sentía por esa princesa

Era más fuerte que lo que cualquier demonio pudiera entender,

Que lo que cualquier ángel oscuro o ser de los abismos pudiera comprender,

Porque ni los que eran mucho más fuertes que yo,

Ni los que eran más sabios, más viejos y más experimentados que yo

Comprendían el poder extraordinario del amor que sentía yo;

Nunca podrían romperlo

Nunca podrían superarlo

Nunca podrían separarme de mi amada

Nunca podrían alejarme de mi novia;

Aunque yaciera inmóvil en la profundidad

Nunca más de ella me iban a separar.

 

Y hace muchos años en el reino de la oscuridad,

Llorando me rendí

A los pies de la tumba

De la que fue todo para mí.

Y a su lado me dormí

Y entre sueños yo la vi,

Me dijo que en dragón se convertiría

Y a mi lado siempre se quedaría.

 

Hace muchos años

En el reino de la oscuridad

En la torre más alejada

Castigada por el olvido sin piedad

Espero el regreso

De mi amada-dragón con ansiedad.

“Porque lo que es eterno nunca perecerá

Y cuando el cambio se presente la muerte morirá.”

 

En ese reino de la oscuridad

Espero impaciente junto al mar,

A veces lloro, a veces trato de no pensar

Ansioso de que venga la sonora tempestad

Porque en su frío sepulcro todavía existe mi doncella

Y cuando el dragón de la lluvia se presenta, yo sé que es ella

 

Porque nunca oscurece sin que yo sienta que me está acompañando.

El cielo negro y gris

Me recuerdan que con ella siempre voy a ser feliz.

Y nunca suena el viento de la tempestad

Sin traerme recuerdos de la que supe amar.

Porque en la lluvia sus ojos puedo contemplar

Y cada gota que me toca es un beso que ella me quiere dar.

Porque la lluvia que cae sobre mí

Me recuerda que a su lado la dicha conocí.

Y cuando la tormenta se desata en toda su furia

Sé que es porque me extraña el dragón de la lluvia.

 

Lihuén Elías Carreño Reyes

Tormento

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Darkness

Imprisoning me

All that I see

Absolute horror

I cannot live

I cannot die

Trapped in myself

Body my holding cell

One, Metallica

Hoy el día es glauco.

Las nubes son púrpuras, negras y grises.

No existen días ni noches,

La sucesión es afótica, sin matices.

 

Ya todo es inmóvil e incomprensible,

Los refranes se tornaron ácronos e inverosímiles.

No hay movimiento, solamente oscuridad.

Me desangro en silencios ingobernables y agonizantes.

Mi única elección es estar solo.

Envenenarme y morir para matarlos a todos.

La zozobra y el recelo me adumbran en cada recodo.

No hay solución ni método, ni modo…

Mi sola opción es seguir siendo nadie,

Aunque siento nostalgia de cuando fui alguien.

Me acosan remembranzas de algún otro momento,

Salpicadas por la opacidad lóbrega del inaplacable tormento.

 

Hoy en algún lugar alguien se acordará de mí

Mientras muerdo mis labios hasta cortarme.

En alguna parte en la que supe existir,

Todavía ahí podrían recordarme.

 

Una pesadilla eterna y eclipsada,

Una procesión afásica y empedernida.

Una bandada de murciélagos ciegos y zigzagueantes,

Como cada uno de los momentos de mi vida.

 

Hoy separo mis mandíbulas para gritar con todas mis fuerzas,

Despego mis labios para expresar mi congoja frenética;

La gelidez invisible y represiva invade mi boca de cadáver

Y la frigidez del canguelo me limita a una mueca, muda y patética.

 

Hoy es el día en que flamea, estrepitosa, la oriflama del orco;

Y la gran muerte del mundo recae sobre mis hombros.

Lihuén Elías Carreño Reyes

Ostracista

Imagen

Flota en derredor esta noche de Junio helada, bajo el brillo de una roca plateada

Al compás de la memoria de una vida malgastada danza lo umbrío de las horas extraviadas

La quintaesencia de mi mente amustiada se pierde en el canguelo del recuerdo y su fatal encrucijada

Se transforma en resentimiento esta noche congelada, víctima de mi rencorosa cavilación enmarañada.

 

Alguien en el espejo de mi habitación me está hablando; es mi elegíaco reflejo que me está llamando

Le contesto atribulado al que me está hablando mientras indisimuladamente me voy arrobando

Su voz sigilosamente me va penetrando al tiempo que sus palabras con violencia me van quebrantando

Todas las dudas de mi historia juntas van emersionando a medida que escucho lo que mi alter ego me está preguntando.

 

“¿Nos queda alguna duda de haber perdido el boleto al cielo en la misma barca que todos los días afreto?

Agostamos a todos en tu vida y te escondías bajo la misma careta, enredado en los hilos que te mueven, marioneta

¿Queda algo sincero en tu apariencia traicionera o sólo sos este despojo de falsedad embustera?

Lastimé a todo el que me amaba, soy un ser abominable, ¿A quién voy a culpar si soy yo el imperdonable?”

 

Fui secuestrado por un sentimiento ingobernable de venganza contra aquel monstruo despreciable

– ¡Me hablás de mi pretérito cómo si fuera algo alterable! Algo imperecedero y nunca soterrable;

¡Estoy fatigado de enfrentar mi pasado impugnable! ¡Todas mis consecuencias y errores son preterizables!

Mi alma es una cuenca vacía e ininundable-. Hice silencio entonces, esperando que hable.

 

Sólo seguía sonriendo con un rictus de demonio deplorable en el exilio del cristal impenetrable,

Yo, carente de recurso apelable, aciago en mi regicidio solemne y decadente, sentí en mi pecho hundirse un sable

Presa de aquel rito orco me volví un energúmeno insanable y grité: “¡No sos más que un pútrido esperpento detestable!”

Quería vomitar un maremágnum de afrentas contra aquel engendro inalcanzable que sólo dijo: “Soy imperdonable”.

 

La vehemencia de mi desconsuelo aumentaba de forma razonable contra el sonido proveniente del reflejo talismánico e insofocable

Mi cordura caía cual pluma con una suavidad incurable, disimulando hice un esfuerzo ciclópeo para hablar en tono amable

– Contestame, si es posible, espectro razonable, si sos una parte mía de ofídico remordimiento, ¿Por qué no te sentís culpable?-

Dije: “Si existe una verdad amparable te exijo que me la reveles y terminemos al fin con nuestra relación zozobrable.”

Lo siguiente es inenarrable, me invadió un frenesí remarcable cuando sosteniendo el rictus in eternum contestó el execrable.

Replicó el espejo: “Soy imperdonable.”

 

Una crisis catatónico-paranoica estalló en mi ser, indomable; al destruir el espejo con la furia de mi cráneo me volví sublimable

Una lluvia de cristales salpicados de sudor me devolvía una imagen envidiable: Un baño de sangre impúdico y apreciable

La parálisis me mantuvo en posición de rendición ante el destino indescifrable, asaltado por una visión dantesca abdicable

La calumnia que aquella quimera plutoniana era explicable por la imposibilidad de hacer algo enmendable

Una condena sempiterna centellea cadavérica en mi tormento inefable; una maldición perenne, el paroxismo del dolor: Atronador e inmarchitable;

De la sombra en la que me hundo de manera irrefrenable nadie me puede perdonar, ¡Porque soy imperdonable!

 

Lihuén Elías Carreño Reyes

Los pajaros perdidos

 

Amo los pájaros perdidos

Que vuelven desde el más allá,

A confundirse con un cielo

Que nunca más podré recuperar.

 

Vuelven de nuevo los recuerdos,

Las horas jóvenes que di,

Y desde el mar llega un fantasma

Hecho de cosas que amé y perdí.

 

Todo fue un sueño, un sueño que perdimos,

Como perdimos los pájaros y el mar,

Un sueño breve y antiguo como el tiempo

Que los espejos no pueden reflejar

 

Después busqué perderte en tantas otras

Y aquella otra y todas eran vos;

Por fin logré reconocer cuando un adiós es un adiós

La soledad me devoró y fuimos dos.

 

Vuelven los pájaros nocturnos

Que vuelan ciegos sobre el mar,

La noche entera es un espejo

Que me devuelve tu soledad.

 

Soy sólo un pájaro perdido

Que vuelve desde el más allá

A confundirse con un cielo

Que nunca más podré recuperar.

 

Vamos a tratar de imaginar
Que no nos cuesta nada volver a empezar
Sin que los prejuicios nos dividan más
Y que nadie nos diga lo que hay que elegir
Viviendo sin miedos y dejando vivir,
Que nunca más nos quieran chupar.
Alza tu voz,
Porque está todo dicho,
Y nadie escucha nada,
Por esa misma causa
No se puede callar.
Alza tu voz.

Hagamos de cuenta que no estamos al final, que todavía nos queda algo más para dar.

Vamos a tratar …

Alba

 

Mi corazón oprimido

Siente junto a la alborada

El dolor de sus amores

Y el sueño de sus distancias.

La luz de la aurora lleva

Semilleros de nostalgias

Y la tristeza sin ojos

De la médula del alma.

La gran tumba de la noche

Su negro velo levanta

Para ocultar con el día

La inmensa cumbre estrellada.

 

¡Que haré yo sobre estos campos

Cogiendo nidos y ramas

Rodeado de la aurora

Y llena de noche el alma!

¡Que haré si tienes tus ojos

Muertos a las luces claras

Y no ha de sentir mi carne

El calor de tus miradas!

¿Porque te perdí por siempre

En aquella tarde clara?

Hoy mi pecho está reseco

Como una estrella apagada.